La segunda jornada de la MBFW Madrid PV 2014 se tiñe de blanco

Los amantes del espionaje y el secreteo tendrán para escribir abultadas novelas con lo sucedido en la segunda jornada de la MBFW Madrid PV 2014. Y lo harán porque la gama cromática ha estado representada casi en exclusividad por el blanco. Sí. Ha sido el tono que más ha invadido las propuestas que se han podido ver por la pasarela madrileña. Claramente, el white será el must de la próxima temporada.

Pronto apareció el color puro por antonomasia. Lo hizo ya desde el primer desfile de la burgalesa Amaya Arzuaga. Aunque en su caso de forma intermitente y desenfada al igual que los trazos que plasma sobre sus vestidos, y que en esta ocasión han estado presididos por el juego de líneas zigzagueantes, desenfadas e informales.

 

 Amaya Arzuaga

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Por si las temperaturas no fueran altas en Madrid, apenas cruzado el mediodía llegaron las propuestas, siempre tan esperadas de Andrés Sardá. En este caso, los diseños de lencería se sumergieron tal cual buzos por el fondo del mar y las siluetas rozaron las profundidades de los corales, al igual que la filosofía de las propuestas lenceras, que estuvieron inundadas de motivos oceánicos y con el colorido de los bancales de peces.

Andrés Sardá

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La explosión de color vista en el desfile de Sardá quedó eclipsada con una colección maestra y en blanco de Devota & Lomba. Maestra por la combinación de estilos, siempre muy veraniegos, que fueron desde el short and top, minivestidos trapezoidales, con o sin mangas,  chaquetones por encima de las rodillas o hasta los dress más rectangulares y entallados. Un bocanada de aire limpio y fresco impregnado por el white puro, puro, puro.

 

 Devota & Lomba

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La barcelonesa Teresa Helbig dejó en silencio al público con su colección. Y lo hizo porque demostró, a raudales, dosis de elegancia. Pero no una elegancia majestuosa digna de grandes retratos de reyes pincelados por maestros como Velázquez, sino aquella más jovial, divertida, insinuadora y yong, tremendamente yong. Una elegancia que sobresalió también por la versatilidad de las propuestas, que recorrieron gran parte del entramado del patronaje: vestidos cortos, culottes y tops, vestidos camiseros, acampanados, rectos, de fiesta y un larguísimo etcétera de buen hacer.

 

 Teresa Helbig

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Miguel Palacio hizo un parón ante el arrollador aluvión blanco. Esa pausa, casi meditación, traída del Este, del lejano Este. Ése que escribe su habla en signos y que transmite serenidad y cuya bandera es un estandarte en fondo blanco con un punto rojo, tal cual mancha de sangre, en el centro. Las chaquetas y cintas niponas fueron su gran aportación. El resto lo configuraron olas eclépticas que trazos irregulares que deambularon por el recinto.

 

Miguel Palacio

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Para terminar la jornada, Ángel Schlesser, que recibió una sonora ovación tras acabar el desfile. Ovación nada gratuita sino merecida por el trabajo bien hecho. Schlesser arrancó con otra oda al blanco y continuó sus propuestas con tonos pasteles. El estampado estuvo más bien ausente al igual que los trazos finos que dejaron paso a las propuestas oversize. Trabajo bien hecho y digno de aplauso, desde luego.

 

 Ángel Schlesser

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Javier Táuler
Director Street Details javier.tauler@streetdetails.es

 
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