Saxonia Fases de La Luna

El lujo y la elegancia en tu muñeca: Saxonia Fases De La Luna

Los pies y la muñeca, han sido, tradicionalmente, en la época contemporánea, los dos lugares del cuerpo masculino en los que fijarse para interiorizar el gusto estético de nuestro interlocutor. El primero, hace referencia, claro hasta, al calzado. ¡Mucho se puede saber de un hombre por su calzado! Pero esto es un capítulo que trataremos en otro momento. Porque en este post nos centraremos en el segundo; la muñeca. Ese espacio donde radica el complemento de los complementos del hombre: el reloj. Un elemento que se remonta al siglo XIV y que tuvo como aliado para su explosión de uso la Primera Guerra Mundial. Época en la que la cronometría mecánica evolucionó hacia los relojes de pulseras tal y como los conocemos hoy.

Hasta ese momento, como cuenta Eugenia de la Torriente en su libro La elegancia masculina, publicado en Debate, los modelos de bolsillo eran los reyes indiscutibles en el ajuar masculino. De hecho, lo habitual era que los hombres no enseñaran esa prueba del paso del tiempo sino que lo resguardaran en el bolsillo de su chaleco. La exhibición de este complemento era algo reservado casi en exclusiva a las mujeres, que sí solían llevar los relojes en la muñeca y que mostraban sin ningún pudor.

El primer reloj de pulsera de caballero se diseñó en 1904. Fue obra de Louis Cartier y su destinatario fue el aviador Alberto Santos Dumont. Cartier ideó el sistema de pulsera para que el piloto brasileño pudiera conocer la hora mientras volaba en su aeroplano. Sin embargo, no sería hasta 1914 cuando se popularizó su uso entre los hombres. Sobre todo, entre los soldados que participaron en la Primera Guerra Mundial. Porque su diseño se vio de gran utilidad entre los militares que se vieron inmersos en la cruenta contienda. Y así hasta hoy.

Cartier Santos DumontCartier Santos Dumont

Una de las últimas novedades en llegar ha sido el Saxonia Fases De La Luna. Se trata del último modelo de la familia de relojes Saxonia de la casa  A. Lange & Söhne. La elegancia de su esfera, el reborde en tonos cobrizos y una correa de cuero sobria en tonos marrones es un triple de ases en cuanto al aspecto visual de esta pieza. Además, se añade una precisa indicación de las fases de la Luna y un gran espacio para mostrar la fecha. Este último elemento está colocado de manera prominente debajo de la posición de las doce horas. Por su parte, las fases de la Luna se encuentran en la mitad superior del pequeño segundero, a la altura de las 6 horas, son su contrapunto estético.

Por último, destacar que el engranaje de siete niveles está calculado con tal precisión que reproduce el lapso de tiempo comprendido entre Luna nueva y Luna nueva con una precisión del 99,998 por ciento.

 

 

 

 
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