Melania Trump

S.O.S en la Casa Blanca: Se necesita un asesor urgente para la primera dama

 

Durante las últimas semanas, no han parado de publicarse reportajes alabando el estilismo de la primera dama norteamericana. Un icono de estilo se ha llegado a titular, haciendo alusión a su mono blanco roto que lució en la primera comparecencia del presidente Trump. Sin embargo, si tiramos de la hemeroteca gráfica de Melania, y la observamos con detenimiento, descubrimos que una prenda, como el citado mono, acertado eso sí, ni de lejos configura un icono.

Melania TrumpMelania en la primera aparición de su marido como presidente de los Estados Unidos.

Porque un icono es más, mucho más que una prenda acertada. Icono es elegancia, estilo, la acertada combinación para cada circunstancia, adelantarse a los tiempos con un toque de genialidad, atrevimiento y sofisticación… Y un largo etcétera, al que la señora Trump ni se aproxima ahora, salvo en contadísimas excepciones. Lo hizo hace años, eso sí, en su etapa de modelo, pero hoy… Y precisamente ahora, cuando todas las miradas posan sobre su vestidor, la vulgaridad es la nota que predomina en la mayoría de sus estilismos.

Melania Trump
Discurso ante el pleno de la Convención Nacional Republicana. Cleveland (EE.UU.). 18 de julio de 2016.

¿Y por qué digo vulgaridad? Lo señalo -no tanto por sus tan comentadas fotos de desnudos con toques lésbicos, que eso es harina de otro costal, y que por respeto no serán publicadas en este blog- sino por la procacidad en su forma de llevar, habitualmente, sus partes de arriba, que nada tiene que ver con llevar escotes de ensueño adecuados a la propia fisonomía.

Melania TrumpMelania en un discurso en Berwyn, en el Estado de Pensilvania.

No hay que olvidar que la base y el pilar de la moda es conocerse a uno mismo y potenciar lo que de verdad realza la propia figura. Por eso, si eres de esas mujeres con mucho pecho, que es una realidad, y por tanto, algo que en sí no es ni bueno ni malo, tu estilo debería adentrarse más por la amplitud y las prendas sueltas, los vestidos en A, destacar las piernas y alargar el torso con prendas fluidas para estilizar la figura. Y no hacer hincapié, casi exclusivamente, como parece, en la exuberancia del busto, como tantas veces nos tienes acostumbrados la señora Trump.

Melania TrumpUno de los desafortunados escotes de Melania a los que tan frecuentemente nos tiene acostumbrados.

Melania, no caigas en la zafiedad y vulgaridad. Has demostrado, durante muchos años, y ahora también cuando quieres, saber conocer tu cuerpo a la perfección y lucirlo con increíbles estilismos. Sin embargo, ahora, precisamente en este instante, en el que ostentas el cargo de primera dama de los Estados Unidos es más necesario que nunca que saques a relucir tu savoir-faire, como hiciste, por ejemplo, para el número de febrero de este año para la edición americana Harper’s Bazaar. O en el discurso ante el pleno de la Convención Nacional Republicana o en la primera comparecencia de tu marido como presidente de los Estados Unidos.

Y si tienes dudas, que no lo creo, dada tu trayectoria como afamada modelo, busca una segunda opinión en tu hija, Ivanka, que a buen seguro estará encantadísima de darte algún consejo.

Ivanka TrumpIvanka Trump con un gran estilismo en blanco y negro.

Jersey cuello vuelto

El regreso del jersey cuello de cisne (que nunca se fue para siempre)

 

Mucho se oye hablar esta temporada otoño-invierno de los jerseys de cuello vuelto. Sin embargo, el cuello cisne, tortuga, alto o cualesquiera otra denominación con la que se designe a esta prenda, es un objeto que siempre ha estado en el fondo de armario de las personas con estilo y que tiene más de siglo y medio de vida a sus espaldas.

El suéter de cuello vuelto, de tipo redondo y ceñido, apareció como la gran mayoría de los jerseys en 1890 cuando irrumpió la ropa deportiva. Además, era una prenda ideada para la práctica de ejercicio al aire libre y no hacía distinción de sexo. Su popularidad se generalizó con una versión más ligera ideada para jugar al golf y el hockey. Aunque todo hay que decirlo, primeramente estuvo muy extendido su uso entre los marineros.

Jersey cuello vuelto

A lo largo de la historia, el cuello de tortuga ha sido lucido por estrellas de cine, intelectuales bohemios y artistas. A todos ellos, y más recientemente, se han añadido, políticos, visionarios y celebrities. Por citar sólo algunos casos, Marlene Dietrich o Greta Garbo llevaron el suéter de tortuga en la vida real. Audrey Hepburn lo hizo en la ficción en ese retrato inconfundible y recurrente en la cinta Una cara con ángel. A la corriente femenina se unieron más tarde rostros masculinos icónicos como los de James Dean o Steve MacQueen. Por su parte, pensadores como Beauvoir, Sartre o Camus lo llevaron para sus discusiones ilustradas en los cafés parisinos. Andy Warhol hizo lo propio y adoptó la prenda como talismán vanguardistas. Y diseñadores de la talla de Pierre Cardin o Yves Saint Laurent hicieron reinar esta pieza entre las mujeres.

En los años sesenta-setenta, otra variante del jersey de cuello vuelto que se utilizó en abundancia fue el suéter interno; una combinación muy apreciada por el sector femenino gracias tanto a su comodidad, el calor que proporciona, y su vertiente insinuante. Años más tarde se vería sustituido por el body, que curiosamente hoy en día vuelve a ponerse de moda.

Jersey cuello vueltoConstance Jablonski, luciendo un jersey blanco de punto de tortuga. 

En la época actual, celebrities del calado de Taylor Swift, presidentes de gobierno como Nicolás Sarkozy o visionarios como Steve Jobs se han unido a la fiesta. En el caso de este último, una casualidad es lo que hizo, que, desde los años ochenta, el genio de Apple lo llevará casi a diario y para sus presentaciones. El hecho ocurrió en un viaje a Japón. Jobs le preguntó al presidente de Sony, Akio Morita, por el motivo del uso de los uniformes en las compañías. Éste le contó, que después de la guerra nadie, tenía ropa, y empresas como la multinacional nipona tuvieron que dar a los trabajadores algo que ponerse para cada día. Con el paso del tiempo, esos uniformes fueron adquiriendo su propio estilo, sobre todo en empresas como  la asiática, y la prenda se convirtió en una forma de vincular entre sí a los trabajadores con la empresa. Sony, con su gusto por el estilo, había contratado al famoso diseñador Issey Miyake para crear su uniforme. Era una chaqueta hecha de nylon ripstop con mangas que se podían quitar para convertirla en chaleco.

jersey cuello vuelto

“Yo decidí que quería ese tipo de vínculo para Apple”, recordaría años más tarde Jobs. Siguiendo la estela del gigante tecnológico japonés, el creador de Apple llamó a Miyake y le pidió el diseño de un chaleco para Apple. “Volví con algunas muestras y les dije a todos que sería genial si todos llevásemos esos chalecos. ¡Fui abucheado! ¡Todo el mundo odiaba la idea!”. En el proceso, Jobs se hizo amigo de Miyake y le visitó con regularidad. En ese contexto, Jobs interiorizó la idea de tener un uniforme para sí mismo, tanto para su comodidad diaria como para transmitir un estilo definido. “Así que le pedí a Issey algunos de sus jerseys de cuello negro que me gustaban, y me hizo como un centenar (…) Tengo suficientes como para que me dure para el resto de mi vida”.

Trendhim

Trendhim: Cuando el estilo moderno y casual tiene al hombre como protagonista

 

Un repaso a la historia nos enseña mucha cosas. Y entre ellas, nos sorprenderemos al descubrir que durante muchos siglos, la moda era algo masculino. En la antigüedad, por ejemplo, los faraones y los emperadores romanos eran los referentes de sus época. Andando más los siglos vemos que Felipe II y Luis XIV fueron los auténticos iconos de moda del momento y que sus estilismos fueron la pauta a seguir en el universo mundo.

Pasados estos siglos de esplendor para el género masculino, fue la mujer la que cobró protagonismo y sigue haciéndolo hoy, aunque cada vez en menor medida. Porque, tímidamente primero, a finales del siglo XX, y a comienzos del XXI, el hombre vuelve a reclamar con fuerza su espacio perdido. Y hoy vemos cómo se preocupa, no sólo de la moda, sino de su imagen personal. Y esto no extraña porque el hombre siempre ha sido coqueto. Y si no, sólo basta echar un vistazo a las bodas hoy en día para darse cuenta de que complementos como calcetines, pañuelos o tirantes son cada vez más utilizados por el género masculino.

Trendhim

En esta línea se enmarca la firma danesa Trendhim. Sus creadores, Mikkel Andersen y Sebastián, decidieron, desde un apartamento, lanzarse a la aventura. Primero lo hicieron con la comercialización de collares, pulseras y hasta joyas. Con el paso del tiempo esos complementos se vieron insuficientes para llenar un hueco que el hombre actual reclama. De ahí que a esos primeros complementos se añadieran bolsos de mano, cinturones, relojes, sombreros, corbatas, pajaritas y un largó etcétera. Un auténtico universo para que el hombre moderno disfrute con y de la moda.

Trendhim

Trendhim ofrece un sinfín de posibilidades al hombre, por el buen hacer de su amplia gama de complementos, para que éste brille con luz propia y las calles se rindan a sus pies. Además, dota al caballero de unos estilismos en los que el complemento se convierte en el auténtico protagonista a través de sugerentes bolsos modernos, de mano o en bandolera, coloridas y divertidas corbatas y pajaritas lisas, rayas, seriadas, pañuelos de bolsillo con arrebatadores prints y originales motivos para las chaquetas, singulares gemelos, relojes de diseño, sombreros tipo Bogart y gorras campestres de tartán al más puro estilo british… Y todo con un diseño refinado.

Trendhim

Pero, Trendhim, es más, mucho más que complementos. También cuenta con una gama de accesorios beauty para el afeitado, de estilo clásico, tales como brochas, cuchillas o navajas de hoja plateada y empuñadura lacadas o para el cuidado de la barba como bálsamos, champús, cepillos o peines.

Color mostaza

Mostaza: El color del otoño de la mujer (y de los hombres)

 

Por encima de las tendencias, si hay un color que define al otoño ése es el mostaza. Así lo corroboran los cientos de hojas, que previas a su caída, se amarillean, Y que poco más tarde, invaden las calles con ese tono ocre. Por eso, en esta estación del año queremos rendir un tributo especial al mostaza. Se trata de un color llamativo, ante el que nuestros ojos se quedan hipnotizados. Además, genera una sensación de alerta y estar precavidos. Y para muchos es sinónimo de superstición, pero no lo creo, sobre todo a juzgar por los grandes looks que consigue, como verás en este post. Junto a esto, es un tono que favorece a prácticamente todos los arquetipos de mujer, ya sean con ojos o tono de piel claro u oscuro o con cabellos luminosos u opacos. Y a las dos de hombre.

Color mostaza

Sin embargo, es un color que en exceso puede cansar a la vista. Por eso, evita los total look de mostaza. Combina, por ejemplo, la famosa cazadora Perfecto de Zara con un pantalón negro. O un top blanco con una falda o pantalón en este tono… Además, prueba a mezclar tu prenda mostaza con tonos azules marino, los tierra, verdes, sobre todo los más oscuros e incluso el berenjena o fucsia.

Color mostazaMiroslava Duma llevando la clásica combinación mostaza y negro.

Si prefieres combinarlo con estampados, el tartán será la mejor opción. Póntelo con faldas, bufandas o incluso pantalones con este print. Y si no te atreves a combinarlo con otras prendas, siempre puedes recurrir al vaquero. Los jeans se convertirán en tu aliado perfecto para una camiseta o chaqueta de punto mostaza.

Jackie Kennedy

Jackie Kennedy: Icono de moda del siglo XX (y siempre)

 

Próximamente veremos en la gran pantalla el biopic de la que fuera mujer de uno de los presidentes de los Estados Unidos con más carisma: John Fitzgerald Kennedy. La oscarizada Natalie Portman es la que dará vida a Jackie; una de las mujeres de la época contemporánea con más estilo.

Jacqueline Kennedy, que decía de sí misma que era una mujer por encima de cualquier cosa, inauguró una rama de iconos de moda: las primeras damas. Una estela que continúa brillando con intensidad hasta hoy.

Jackie Kennedy

La primera dama de Estados Unidos entre 1961-1963 ha sido un claro ejemplo de lo que significa ser icono de moda. Un referente que arroja luz entre el maremágnum del tedio y el hastío. Alguien que rezuma elegancia y que se convierte en imán, y foco, digno de ser imitado, para toda la humanidad.

Jackie Kennedy

Jackie, como el resto de iconos de moda, -que todo sea dicho, empezó con hombres; y hombres de la corte, y cuyo punto de partida es Felipe II– es armonía entre el traje y la persona. Icono es un estilo elegante que se fija en los detalles importantes. Finura tal cual le permite su bolsillo y nada de toques estrafalarios. Simplicidad como máxima sofisticación. Es decir, quienes saben llevar hasta la cima el menos es más chaneliano.

Jackie Kennedy

Por destacar algunos rasgos de la sublimidad en moda de Jacqueline, que a buen seguro veremos en la película Jackie de una u otra forma como ya se aprecia en su teaser oficial, señalar que la primera dama era una apasionada de los trajes de dos piezas y los sombreros pillbox. Fue ella quien empezó a llevarlos al llegar a la Casa Blanca y pronto se extendieron por todo el mundo. Además, era una mujer que sabía adaptarse a las circunstancias a la perfección. Siempre elegante y discreta. Y en la que el casual no fue nunca sinónimo de descuidado. Una gran personalidad que no tuvo ningún inconveniente, a pesar de las críticas, en internacionalizar a grandes modistos y firmas europeas que amaba como Chanel, Givenchy, Dior, YSL o Balenciaga, entre otros.


Teaser oficial de Jackie.